Lo prometido es deuda, aquí están las conferencias que les contaba de Designboost, les dejo mi favorita, Ellen Lupton hablando del del futuro del libro con una interesante historia de amor y desamor.
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Design Beyond Design
Hace unas semanas pude ver un ciclo de conferencias de Designboost NYC, el tema a reflexionar para este 2011 es “Design Beyond Design”, debo decir que me sorprendí mucho, me hubiera gustado estar ahí en vivo y todo, pero verlos por Internet estuvo bien, como siempre empecé a pensar en muchas cosas, por eso me gustaría mostrarles el preámbulo que hace Designboost sobre este tema, en otro post les compartiré las conferencias, aquí el punto de partida:
Concurso Creatividad para México
Hace unas semanas decidimos participar en el concurso Creatividad para México. Teníamos que diseñar una campaña turística que promocionara la acción de viajar; no los destinos de México, sino el concepto de viaje.
Después de varias juntas, discusiones, propuestas, ensayos y bosquejos, presentamos tres campañas.
(Entre paréntesis, lamentamos que la campaña «¡Qué buen viaje!» no haya quedado entre estas tres finalistas. La idea de esta campaña era crear un personaje simpático: una abuelita que se la pasara diciendo «¡qué buen viaje!». La abuelita se pasea por todo México y en todos lados, de la misma forma que un marihuano dice «chido», ella dice «¡qué buen viaje!». La figura de la abuelita es simpática a todos: es respetada, pero también puede ser chistosa; le resulta agradable a un viejo, pero también a un niño, y con lo que dice también a un joven. Además, si ella puede ir y disfrutar del bungee-jumping en Puerto Vallarta, ¿por qué yo no?)

Se busca cliente anacrónico
Me imagino en mis mejores galas entrando a un avión de Lufthansa y tomando el vuelo México-Frankfurt el próximo 5 de octubre, un día antes del inicio de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt. Me imagino ese vuelo como el inicio de un viaje de negocios. Taller-Sé como la agencia de la editorial Saltimbanqui, una de las editoriales del Grupo Vetusto.
Me imagino llegando a Frankfurt, montando el stand, orquestando las relaciones públicas de la editorial, escribiendo notas de prensa e ignorando preguntas como «¿Cómo será la transición del Grupo Editorial Vetusto al libro digital?, ¿cómo se ven en el iPad?». Sigue leyendo
Acentos Perdidos
¿Por qué poner acentos? Porque son parte del encanto de los idiomas. Porque no es lo mismo mas que más. Porque aveces nos cuentan la historia de una palabra. Porque no podemos sucumbir al español de los mensajes de texto. Porque las palabras se ven raras sin ellos. Porque están en extinción.
Hace dos semanas, por iniciativa de Acentos Perdidos y Si Lees se Nota nos reunimos a poner acentos. Sí, a recorrer las calles de Querétaro en busca de palabras que sin acento “se ven raras”. Fue así como optica pasó a ser óptica, fotografica se convirtió en fotográfica, secretaria cambió por completo su sentido a Secretaría. Quizá no aprendimos las reglas de acentuación pero confiamos en que alguno de los autores de los letreros intervenidos se haya preguntado ¿por qué poner acentos?
Imprime tus acentos aquí
Cómo viví el Mundial
Ni me gusta el futbol ni lo he seguido nunca. Pero me estoy haciendo grande —estoy cambiando—, y con la edad vienen gustos raros: ahora tolero el pulpo y el jitomate y amo el huitlacoche (cosas que antes no podía ni ver). Supongo que así llegó el futbol. Sigue sin gustarme y no voy a seguir la liguilla ni la Copa América, pero al mundial le eché muchas ganas. Y con la tecnología de por medio (interactivos, infografías, etc.) no fue difícil.
He aquí la gráfica que me gustó tanto que la usé para mi quiniela: la copié totalmente. Antes de iniciar el mundial parecía perfecta; ahora sé que estaba toda mal. Es que no tenía muchas opciones: podía (1) inventar todo, reírme —aunque mi personalidad no es así—; (2) pedirle ayuda a alguien, aunque eso implicaba que otra persona estaba haciendo el trabajo, no yo; (3) ponerme a estudiar antecedentes, predicciones, tipos de juego, opiniones de expertos, en fin, embarcarme en un proyecto de muchísimos desvelos y, orgullosamente, llenar la quiniela (obviamente era un camino poco atractivo por la complejidad que demandaba); o (4) copiarle a alguien, sí, como en la secundaria. Me fui por este último camino.



