Cuando estamos en un evento social y se acerca un fotógrafo para preguntarnos que si nos puede tomar una foto para el periódico, no sacamos la panza y hacemos cara de bobos. Seguramente hacemos lo opuesto: nos preocupamos por no parecer jorobados y esperar que no salgamos con cara de voy a estornudar. A veces publican la foto; ahí nos damos cuenta si salimos bien o no. No tenemos control. Si salimos muy mal, pensamos, así no me veo realmente, ¿o sí?
Sin contar a los mejores amigos, casi siempre tratamos de controlar cómo nos ven los demás, cuál es la imagen que proyectamos. Esta es nuestra marca personal. Las compañías y sus productos tienen marcas: de eso viven; las transmiten a través de las cualidades de sus artículos y del tono en su comunicación: sus anuncios, los modelos que seleccionan, los colores, los precios, los medios en donde aparecen, etc. Nosotros cuidamos y comunicamos nuestra marca de una forma mucho más minuciosa que las compañías, sólo que no siempre somos conscientes de ello. Sigue leyendo

